En Santo Domingo Este sobra el talento entre comunicadores y periodistas, dueños de medios, que navegan entre el éxito, medio éxito o ninguno; algunos impulsados por “políticos” que les “inyectan” recursos para que les sirvan de lanza contra sus adversarios y otros por méritos propios.
Nunca como hoy la comunicación ha sido testigo de la llegada de mediocres, dueños de criterio alguno, con cabezas huecas, incapaces de construir una oración y menos un párrafo, de brillar por una opinión que contenga el necesario balance estructural que anuncie conocimiento. Nunca antes comunicadores y periodistas se habían arrodillado al poder de la Alcaldía y a los políticos malos como ahora.

Son pocos, sí, pero al combinarse con una administración indolente que desprecia el talento local y desvía el presupuesto para engordar a “amigotes” y lambones foráneos, el fenómeno del lacayo se convierte en algo despreciable, pues va en detrimento de sus verdaderos colegas, los de Santo Domingo Este.
Es conocida la relación de amistad, incluso de complicidad, de pasados alcaldes y políticos con ciertos entes de la prensa, pero nunca se había notado tanto el pliegue servil y descarado de recursos “al servicio de”.
Hoy, para colmo, uno de esos “dueños de medios” que se ha quedado con “productores” muestra claro desprecio a sus colegas con la siguiente desafortunada frase, colocada en grupos de WhatsApp:
Cita:
“Somos el medio de comunicación más importante ya no solo de Santo Domingo Este, sino de la provincia de Santo Domingo, [nombre del medio], la Voz de SDE, La Fuente de la Información”.
Fin de la cita
La megalomanía manifiesta de quien tiene que decir lo que cree que es, en la ausencia de quien le diga lo que realmente es, desnuda no solo que el autobombo le parece beneficioso —más que posiblemente enseñarle a uno la epidermis de traumas existenciales—, sino que este ejercicio individualista escupe sobre todos los colegas, algunos de los cuales le ayudaron a ser conocido, procurando dejarse ver en medio del abandono de los soportes que sostenían y aún sostienen el curso de la línea editorial.
Han existido esfuerzos por unificar criterios entre los comunicadores y periodistas del municipio; incluso hoy existen. Pero hay que tener claro que cohabitan con las buenas intenciones quienes quieren que el sol salga solo para ellos y están convencidos de que, para lograrlo, han de romper los focos que están buscando diversidad en tópicos de medios y comunicadores, en la categoría que sea.
El servilismo permite crecer, ser conocido, pero en carreteras de corto tramo. El “amo” escupe al lacayo más temprano que tarde, y si es un “esclavo” o mercenario, será usado para propósitos puntuales.
Un día un colega, dueño de un medio, me preguntó si yo tenía algo personal con “este señor” y le contesté: “Ese es enemigo mío, tuyo, de todos nosotros y tarde o temprano los traicionará o los usará. Mejor yo me mantengo lejos de la podredumbre”. Hoy, el tiempo me ha dado la razón.
La megalomanía supurada por esa cita es tan terrible como cuasi patológica parece ser. Es mejor, más que nunca, alejarse de la chatarra mediática que no posee ningún valor ni mediático ni social y crecer en otras direcciones, siempre a la orden de quienes, como yo, pensamos en el futuro como “parte de” y no succionando historias para autoproclamarse los “mesías” en anuncios que, más que ridículos, son de mediocres. Los lauros solo existen si te los ganas y otros te los asignan, no cuando fabricas un supuesto para mirarte en el espejo mágico que te mentirá siempre.
Este fenómeno va acompañado de los intentos de varios «entes» de crear dizque «organizaciones» que dicen representan a comunicadores, periodistas y productores, dueños de medios, para estrechar vínculos con una administración municipal que les desprecia, sin entender que este método es viejo y trillado, hoy, pocos se dejan engañar. Históricamente, estos «lazos» solo han engordado a los «jefes» de esas organizaciones.
Nunca antes Santo Domingo Este fue testigo de tanta mediocridad desde los entes de los medios de comunicación, periodistas y comunicadores, nunca..



